Asunto: Sobre la sabiduría y los referentes para moderarse
Fecha: 7 de mayo de 2026
La moderación debe ser siempre un referente, Lucilio, no porque te represente, sino porque contiene lo esencial de una vida bien vivida.
Siendo las medidas relativas y por ende, el centro distinto para cada uno, solo puedes conocer la vista desde tu ventana, no el parque completo. En el mejor caso uno puede determinar justo medio de algunas cosas, el mismo que además varía todo el tiempo. La cantidad adecuada de comida, sueño o sexo no sólo cambia con tu edad, sino con tu estado y las circunstancias.
No necesitas ser un moderado, en el sentido totalitario del término. Practica la moderación sólo en aquellas dimensiones donde crees conocer el justo medio. Sabes que debes dormir ocho horas diarias –aunque no lo hayas logrado todavía– pero estar mucho más cerca es señal de que entiendes mejor el sueño.
Dado que no puedes depender completamente de tu voluntad, debes preparar adecuadamente el escenario: quita la televisión en tu cuarto, evitar comer tarde y aparta el celular una hora antes de dormir. Haz que tu David le deje pocas opciones a tu Goliat, lo que funcionará la mayoría de las veces.
Si no crees tener la capacidad de entender cómo estimar el justo medio —de hecho más que el valor, importa la fórmula — debes tener referencias. Imposible pensar en una única persona, pues no sólo debes valorar la palabra y la acción — dualidad casi inexistente — sino porque para quien busca verdadera sabiduría le es imposible elegir un maestro especialista en un solo rubro.
Puedes admirar a una persona por alguna cualidad destacada o muchos logros, pero buscar referentes es la única categoría en la que la ser moderado no tiene sentido. Construye un gran referente a partir de las virtudes de muchos, sea por lo que dijeron o sea por lo que hicieron.
Cultiva el gusto particular por los extremos, al menos cuando de ideas se trata. Si te gusta pensar lo que todo el mundo piensa y hacer lo que todos creen correcto, te parecerás tanto a ellos que no podrás saber si estás equivocado. Son más bien los extremos los que se necesitan para moderar a las masas, dado que es imposible moderar a cada uno de los individuos.
Cierro la epístola con algo que debo a Flaubert, sobre dónde tiene lugar la moderación: "sé regular y ordenado en tu vida como un burgués, de manera que puedas ser violento y original en tu trabajo". Añado algo de mi cosecha: copia lo mejor de cada referente de tal forma que nadie pueda ser copia exacta de ti.
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